Las tapas fusión de Yakitoro

Escrito el Lunes 16 de abril de 2018 por .

Así, sin interrogaciones, yendo directamente al spoiler: Merece la pena ir a Yakitoro. Su nombre es bien conocido entre los foodies madrileños, pero por si acaso aquí va un poco de su historia. Yakitoro arrancó su propuesta en el año 2014, cuando el chef Alberto Chicote demostraba que era un plato de buen gusto en las parrillas televisivas. En este restaurante lo que quería era sumarse a la cocina fusión. Por eso Yakitoro es la combinación de las recetas y los ingredientes de la cocina española con los yakitori, las populares brochetas japonesas cocinadas en una parrilla de carbón.

Yakitoro

La idea le ha salido bien y Yakitoro es ya una de las mejores opciones en Madrid para atreverse con una cocina diferente, de calidad y que te puedes permitir. Tenemos dos locales para intentar conseguir mesa, algo más complicado de lo que parece. El primogénito está en la Calle Reina 41 de Chueca, y su hermano más joven pero más grande se sitúa en el Paseo de la Castellana 130, cerca del Bernabéu. Yakitoro apuesta por un local funcional y moderno en el que destacan dos cosas: sus mesas y su cocina. Las mesas de madera, bajas y alargadas, están pensadas para ser compartidas, salvo que seáis un grupo que la llene (a partir de 4 personas). Estas mesas destacan porque en el centro tienen un espacio en el que ya tenemos una buena variedad de cervezas enfriadas en hielo para elegir.

Yakitoro

Arroz especiado asado al carbón en hoja de banano.

Yakitoro

Patatas fritas en tempura con salsa de sésamo tostado.

La cocina es otro de los atractivos de Yakitoro. En sus locales tienes las parrillas a la vista, y lo que se cocina más allá de la parrilla también queda a la vista. De esas parrillas salen las tapas de esta taberna hispanojaponesa que no se quedan en nombres atractivos y presentaciones originales (que también). Lo que se cocina en las parrillas de Yakitoro son platos que te van a gustar, que van a alegrar tu paladar y que te van a reconciliar con lo de la cocina creativa. Lo normal es que cuando cojas la carta te sientas abrumado y no sepas qué pedir. La mejor solución: déjate aconsejar por el camarero que te atenderá. El servicio es joven, amable y dispuesto. Te recomiendan muy bien las cantidades, te ofrecen las mejores alternativas, y te pueden configurar un menú a tu gusto.

Yakitoro

Yaki-shabu de salmón y sésamo negro.

Yakitoro

Atún rojo y pack choy, lacado, sobre pan y salmorejo.

Nuestra experiencia en Yakitoro: positiva y que esperamos repetir pronto. Fuimos a cenar un lunes, a su local de la Castellana, y aún así casi nos quedamos sin mesa al intentar reservar. Nuestro menú para 4 personas empezó con un Arroz especiado asado al carbón en hoja de banano (4,20 euros) y unas Patatas fritas en tempura con salsa de sésamo tostado (4,40 euros) para compartir e ir abriendo boca. Seguimos con tapas del agua: dos Yaki-shabu de salmón y sésamo negro imprescindibles (6,60 euros), dos de Atún rojo y pack choy, lacado, sobre pan y salmorejo (7,60 euros), y dos de Boquerones fritos en tempura con aderezo de ñoras dulces (5,40 euros).

Yakitoro

Boquerones fritos en tempura con aderezo de ñoras dulces.

Yakitoro

Albóndigas, pollo frito y entrecostillas.

Nos pasamos a la tierra para pedir un par de Entrecostillas de wagyu lacado (7,40 euros), otro par de brochetas de Pollo frito crujiente con salsa agridulce cañí (5,50 euros) y dos de Albóndigas picantes de pollo y tocineta ibérica (5,90 euros), que son otro de los que hay que elegir sí o sí. Y tuvimos hueco para los postres.

Yakitoro

Yakitoro de marshmallow.

Yakitoro

Crumble de manzanas con helado de vainilla.

No puedes no pedir el Yakitoro de marshmallow (3,20 euros), un icono. No dejéis de pedir el Crumble de manzanas con helado de vainilla (4,70 euros) y la Crème brûlée con helado de pandano (4,80 euros). Y como íbamos sobrados pedimos también la tarta de queso (5,50 euros). En definitiva: Yakitoro te propone una cocina fusión de nivel que te vas a poder permitir. Todo ese menú nuestro, con bebida incluida, fueron 126 euros, unos 31 euros por cabeza. Not bad.

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