Columna de opinión

Y el Pirulí cumplió 30 años

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El jueves pasado, el día 7 de junio, Torrespaña cumplió 30 años. Los 232 metros del Pirulí, como es más conocido, cumplían tres décadas alzándonse junto a la M30 y O´Donnell, irguiéndose en solitario y mostrándose como uno de los puntos más reconocibles y típicos del skyline madrileño. Las torres de comunicaciones son construcciones muy frecuentes en las grandes ciudades, pero no todas se convierten en símbolos y son acogidas con tanto fervor por sus conciudadanos. Toronto, Berlín, Stuttgart, Tokio, Madrid, son algunas de las ciudades que tienen este privilegio.

La construcción de Torrespaña empezó el 17 de febrero de 1981, y en sólo 13 meses estuvo lista para la cobertura televisiva del Mundial 82, su gran objetivo. Sólo 13 meses, algo que no suena a español, la verdad. La construcción más alta de la ciudad hasta la llegada de las Cuatro Torres fue diseñada por el arquitecto Emilio Martínez de Velasco y tiene: dos ascensores interiores, una fuste de hormigón de 120 metros, 1.200 escalones, un centro de control de 8 plantas, una superficie interior de casi 2.000 metros cuadrados y más de 400 antenas fijas y móviles.

El Pirulí tiene algunas curiosidades que quizás no conozcais. Por ejemplo que la acción del viento puede llegar a hacer que la cúspide de la antena oscile hasta un metro. O que en su interior trabajan 20 personas las 24 horas al día, todo el año. O que su fuste de hormigón se construyó en sólo 44 días. Incluso que aún surgen dudas de por qué se eligió su actual ubicación, en una depresión del terreno, cuando en otro punto no muy lejano su altura y cobertura podría haber sido aún mayor.

En definitiva, qué madrileño es el Pirulí, lo que nos gusta verlo. Eso sí, nos gustaría verlo más veces iluminado así, como en su 25 aniversario.

Madrid, 10 de junio de 2012.