Todos eran mis hijos en el Teatro Español

Escrito el 12 de octubre de 2010 por .

No es muy habitual que al buscar la sinopsis de una obra de teatro no la encuentres fácilmente. Sobre la representación de Todos eran mis hijos que se llevará a cabo en el Teatro Español podemos encontrar múltiples pistas acerca de sus implicaciones o de los temas tratados, pero nada (o prácticamente nada) que se refiera a su linea argumentativa. Sin embargo, tampoco le es necesario.

Reparto principal de Todos eran mis hijos en el Teatro Español

Para empezar, la obra es una de las más conocidas y aplaudidas de su autor,Arthur Miller, longevo escritor norteamericano cuya obra se caracteriza por su postura crítica respecto de la sociedad de su tiempo… aunque eso no le haya hecho perder ni un ápice de actualidad a su creación, ya que los temas que trata son universales, a pesar de una ambientación más o menos cercana a la nuestra.

Otro de sus grandes atractivos es el gran equipo que tiene tanto sobre el escenario como detrás de él. Sus actores principales son los jóvenes y efectivos Manuela Velasco (REC) y Fran Perea (Los Serrano) y los veteranos y siempre maravillosos Carlos Hipólito (El método Grönholm), Gloria Muñoz (El bola) y Jorge Bosch (La caja Kovak), todos ellos capitaneados por uno de los jóvenes directores de mayor prestigio del teatro actual, el argentino Claudio Tolcachir, gracias sobre todo a su obra La omisión de la familia Coleman.

A todo esto habría que sumarle aún un último aliciente: el propio Teatro Español, situado en pleno centro de Madrid, en la misma Plaza de Santa Ana, que es uno de los más representativos de la escena cultural madrileña. Además a ello tienes que sumar el precio de los billetes, los cuales van desde los 22€ ¡hasta los 3€!

Si, a pesar de todo, parece que esto no te convence, entonces si quieres puedes echarle un vistazo a este video promocional. Sin embargo, si las ganas ya te corroen por dentro olvídate de él y dirígete al Teatro Español antes del 31 de Octubre para deleitarte con una representación que no para de recibir aplausos y alabanzas.