Los helados de Mamá Elba son puro amor

Escrito el 03 de octubre de 2020 por .

Mamá Elba es uno de esos nombres a los que, no me oculto, he llegado tarde. Uno de esos nombres que empiezan a circular por diferentes redes sociales siendo un verdadero hype. Instagram se me llenaba de fotos de helados con una pinta increíble. Tras el confinamiento, en una de las primeras cenas en el centro apetecía rematar con un helado. Era la ocasión perfecta para conocer Mamá Elba, y se aprovechó. Y fue un flechazo total. Qué maravilla.

Mamá Elba

Helados artesanales, deliciosos, sanos, variados, hechos con los mejores ingredientes naturales. La promesa era arriesgada, pero Mamá Elba cumple de sobra. Artesanales y hechos con mucho amor. Deliciosos, de verdad, cremosos y llenos de sabor. Hablando de sabores, más de 50 para combinar. Sanos y además con opciones sin azúcar, sin gluten (también los cucuruchos) y opciones veganas. Los precios además geniales: de los 2,90 euros del pequeño a los 4,50 del grande. Y si quieres disfrutar en tu casa la tarrina de medio litro cuesta 8,50 euros y la de 1 litro 16 euros.

Mamá Elba

Los helados son lo que manda en Mamá Elba, pero ofrecen mucho más. Gofres, tartas, galletas, bizcochos, tortitas, crepes… Todo casero y con opciones sin azúcar y veganas. Por supuesto también cafés variados, tés de todo tipo, batidos, frappés, smoothies, chocolate caliente si hace frío y horchata o granizado de limón si aprieta el calor.

Mamá Elba

¿Dónde encuentro a Mamá Elba?

Mamá Elba tiene de momento dos locales en Madrid. Uno de ellos está en La Latina, en la Calle de la Ruda 15. Una calle pequeña pero dentro del meollo de la zona. Este es un local sobrio y sereno donde destaca como no puede ser de otra forma sus heladeras con sus sabores. Fíjate bien al ir por la calle que te lo podrías pasar, y que sepas que en este local es todo para llevar. En la zona de Chamberí está su otro local, el fundacional, cerca de Islas Filipinas en la Calle Cea Bermúdez 29. Es más pequeñito pero en él no se deja de respirar esa misma sensación de «estar a gusto» porque aquí sí puedes sentarte en una de sus mesas.