La comida oriental giratoria del Kintaro

Escrito el Viernes 28 de abril de 2017 por .

El kaiten del Kintaro.

Antes de nada, iba a titular “El sushi giratorio del Kintaro”, pero lo he reconsiderado. Y veréis por qué. El Kintaro es un restaurante asiático situado en la calle Suero de Quiñones 40 (mira cómo llegar en transporte público), frente del Auditorio Nacional. El Kintaro sigue la línea de la decoración con un estilo asiático moderno y cuidado, orientado quizás más a los clientes trajeados de las oficinas colindantes que a los residentes de la zona. No sería un asiático moderno diferente a los que os podéis encontrar en cualquier otra zona de Madrid si no fuera por su principal característica: el kaiten, la cinta giratoria por la que van desfilando los platos para que elijamos a nuestro gusto.

A lo que hemos venido.

Como aficionado al sushi (en general) y a este sistema (en particular), había que ir. Las veces que he ido el restaurante siempre ha estado a medio gas en cuanto a ocupación, no quizás debido a visitar cercanas a las 3 de la tarde en días de diario. Desde su reforma el buffet giratorio toca casi todas las mesas. Decía que iba a hablar de “sushi giratorio”, pero que en realidad es más bien “cocina oriental”. Y es que las piezas de sushi no predominan: se centran en los nigiri de salmón o de pez mantequilla y en los uramaki (makis invertidos) vegetales, de salmón (los mejores) y de cangrejo. De sabor hay que decir que no están malos, pero que tampoco eran nada del otro mundo. Es lo que te esperas, y es a lo que vas. De vez en cuando el sushiman se pone creativo y va sacando cosas originales como makis de pato con cebolla crunchy o nigiris de tataki de salmón.

A veces se ponen creativos.

Pero como digo es comida oriental. Por eso por el kaiten de Kintaro vas a ver desfilar platos de cocina china. Verás ensaladas de algas, sopas de marisco, pan chino, arroz tres delicias, tallarines, rollitos de primavera, pollo al limón o cerdo agridulce. De vez en cuando hasta verás pasar dim sum, samosas, alitas de pollo, aros de cebolla o gambas cocidas. Hay un poco de todo, pero si no encuentras nada de tu gusto aquí entra en escena otro de los grandes atractivos de Kintaro: sus planchas coreanas. En el centro de cada mesa (para 2 o para 4 comensales) tenemos una plancha en la que podemos hacernos a nuestro gusto carne y verduras que encontramos en un carrito aparte. Si vas de cocinillas quizás esta opción te flipe. Aparte de todo esto, si os apetece algo concreto que no sale por la cinta (o que no te llega), se lo puedes pedir a los camareros.

Las planchas coreanas.

De Kintano sales bien comido. Recuerda que es un buffet libre. La calidad no es espectacular, pero no es mala. Ese punto medio de los buenos buffets. Kintaro, por su sistema kaiten, tiene la pega de que algunos platos llegan fríos. Por otro lado tiene una cosa que pocos buffets hacen: ofrecerte refresco refill gratuito (pepsi). El precio del buffet entre semana para comer es increíble: 9,85 euros. Para cenar y en fin de semana ya la cosa sube a 15,80 euros. para niños de hasta 1,40 m cuesta 9,90 euros las noches y los findes, y 8,50 en diario para comer. Los cafés van aparte, como siempre.

Este es el Kintaro que más hemos visitado, pero tienen otro local en la calle Fernández de la Hoz 70 (al que se llega así en transporte público). En este otro local encontrarás también el sistema kaiten, pero no las planchas coreanas.