Los enormes bocadillos de La Casa Tomada

Escrito el 28 de Diciembre de 2017 por .

Hemos vuelto a La Casa Tomada porque había que conocer su segundo local en Madrid, en la zona de Goya, y porque había que resolver la duda de si sus bocadillos seguían siendo enormes, como nos contó Mapi Moreno hace un tiempo. Saltando al resultado: los bocadillos de La Casa Tomada siguen siendo enormes, en el fondo y en la forma. El espíritu lo mantienen intacto. Siguen manteniendo su idea de cercanía apostando por la inspiración en la comida callejera venezolana que, a su vez, se inspira en cocinas tan diversas como la estadounidense o la asiática.

La Casa Tomada

Si eres como yo que cuando vas a un restaurante planeas tu visita con reviews online, o si le preguntas al camarero, el entrante que destacará en ambos casos serán las Chili Cheese Fries (7,20 euros la mediana, 10,50 euros el plato grande). Es un plato que cuando te llega puedes pensar que no es para tanto, pero es un entrante que te sorprenderá. Sobre la cama de patatas fritas tenemos chili con carne, queso cheddar fundido, jalapeños, cebolla morada, un huevo frito y beicon. Mucho de lo bueno de la vida junto en un entrante para que picoteen, de sobra, al menos 4 personas. Eso sí, cuidado si va algún anticilantro. Creo que es el entrante perfecto, pero también podéis optar por sus chicken tenders (9,50 euros), sus jalapeños con cheddar (7,50euros) o los aros de cebolla (7 euros).

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A lo que hemos venido: los bocadillos. Lo hemos dicho, son unos bocadillos enormes. Así que si has comida algún entrante y quieres dejarte hueco para el postre no arriesgues y opta por el medio bocadillo. No pienses mal, medio bocadillo de La Casa Tomada es lo que en otros locales consideran todo un bocadillo. Nos comentaron que hay que gente que va a full y pide bocadillos enteros tras una serie de entrantes y que sin querer acaban teniendo bocadillo para el día siguiente. Es un consejo: están muy buenos, pero un bocadillo para uno solo es enfrentarse a un reto complicado.

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En esta visita elegimos dos mitades de sus bocadillos. Uno que es uno de sus clásicos de siempre y otro que es una de sus más recientes creaciones. El clásico que no falla en La Casa Tomada es el Fat Roast Beef (9 euros el medio, 12,90 euros el entero). Aquí el protagonista es el roast beef que hornean ellos mismos de forma casera y que es una delicia por sí solo. Pero es que lo pasan por la plancha y lo acompañan de beicon y cebollay lo cubren de gouda gratinado. La segunda combinación que pedimos fue genuinamente joeytribbianista: el Big Balls (8,90 euros el medio, 12,70 euros el entero). No te puede no parecer rico un bocadillo que está compuesto de albóndiga, provolone, mozzarella y salsa napolitana casera.

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Las cervezas son una parte importante de una velada en La Casa Tomada. Aquí hacen una apuesta decidida por las cervezas artesanales o de microcervercerías. Una apuesta que ya sabéis que aquí nos encanta. En su carta tenéis para elegir de unas cuantas variedades. Tenéis La Cibeles de grifo, con sus variedades rubia, imperial e Ipa Dry (entre 3 y 5,40 euros). Si os gustan las de trigo tienen la blanca y rica Moustache (4,50 euros). Si te has aficionado a las pale ales podrás tomarte una Santo Cristo (4,60 euros).  También hay cervezas de Península, La Grúa, Espiga, La Maldita, Dougall’s, Basqueland, Beavertown, Samuel Adams y Magic Town. Mucha cerveza artesana para elegir. Por supuesto, también tenéis vinos o refrescos, pero si vuestra edad lo permite una buena cerveza artesana maridará perfectamente con tu bocadillo.

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Si consigues llegar hasta los postres con algo de espacio en tu estómago eres todo un campeón. Ese espacio recomendamos que lo llenes con el brownie de nutella con helado de vainilla (6,50  euros). Un brownie es un postre de consenso del que poca gente se queda fuera de coger una cucharadita, y el que lo hace se siente más satisfecho. Es que no sé si ha quedado claro: brownie de nutella, nada podía fallar ahí. Además hay otros postres como el Cheese cake con mermelada de fresa o el Cookie Cake (6,50 euros cada uno).

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La principal de las sensaciones cuando uno está en La Casa Tomada es que se está a gusto. Las cantidades de comida son generosas, algo que siempre gusta, y los precios en general son lo normal para una cena en Madrid. Y lo que os decimos, que está todo muy rico. Pero las buenas sensaciones van más allá. La gente que trabaja allí es un amor, están siempre atentos a todo y te ayudan a decidir para que, por ejemplo, no te flipes pidiendo de más. Te vas a sentir muy bien tratado, y puede que hasta te quedes un buen rato hablando con ellos, como nos pasó con Adriana y José Antonio, uno de los socios fundadores. Nos contaron sus inicios y su visión del mundo de los bocadillos y de la gastronomía madrileña, y como ven su negocio y por qué apuestan por lo que apuestan. Fue un placer conocerles.

La Casa Tomada

La Casa Tomada ahora mismo tiene dos locales en la capital. El original está situado en el barrio de Chueca (Calle San Lorenzo 9, mira cómo llegar en transporte público), y en él es difícil conseguir mesa porque hay una lista de habituales que pocas veces fallan. Pero también está este local del que os hemos hablado hoy, su primera sucursal, que está en Goya (Calle Jorge Juan 55, mira cómo llegar en transporte público), en el que os será más fácil encontrar una mesa. Los horarios de ambos locales son de lunes (Jorge Juan) o martes (San Lorenzo) a sábados de 13 a 17 y de 20 a 24 horas, y los domingos sólo hasta las 23 horas.

La Casa Tomada

Si queréis reservar mesa ya mismo, o queréis descubrir su menú del día, pasad por su página web. Aunque aviso que os dará hambre.