La Casa del Pregonero de Chinchón

Escrito el Viernes 29 de noviembre de 2013 por .

Vamos a empezar con un dato necesario: La Casa del Pregonero de Chinchón (Plaza Mayor 4) no es un restaurante barato. Es uno de esos locales que están destinados a celebraciones y comidas (o cenas) especiales y para las que uno decide rascarse más el bolsillo. Todo sin que, pensándolo después con calma, en realidad sea prohibitivo. La Casa del Pregonero, ubicado en la Plaza Mayor de Chinchón en lo que fue la vivienda del último pregonero, es uno de los mejores restaurantes de esta localidad, lo que no es decir poco en este rincón de buen yantar

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La gran apuesta de La Casa del Pregonero es ofrecer una cocina tradicional de la zona, pero ofreciendo pequeños toques que la renuevan y le dan giros y nuevos toques. Su otra gran apuesta es que sus platos estén marcados por los mejores productos, y siempre buscando lo mejor de cada temporada. La decoración es rústica, como no podría ser de otra manera, y sobria, sin alardes, especialmente en su agradable patio interior techado en el que disfrutar de una generosa comida de las que duran horas y horas porque uno pierde la noción del tiempo. Aparte tienen un par de salas de aires más modernos. El servicio es extremadamente atento y amable, pero no cargante, y se les nota que apuestan por que el cliente se sienta agradecido.

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Y lo que es comer, que es a lo que se va allí, se come de maravilla. Cuando llegas te encuentras con una tapita de sopa de la casa. Empieza todo bien. Empezamos con los entrantes (lógicamente), y para ello elegimos cuatro platos diferentes. Unas sopas de ajo para compartir (6,85€), unos Entretenimientos de Chinchón (productos de la zona, 12,95€), unos boquerones en tempura con alioli de frambuesa (14,05€) y un espectacular plato llamado Tiempo de tomates (17,60€). Este plato consiste en dos variedades de tomates junto a un exquisito tartar de atún rojo. Yo sólo con este plato ya estaba conquistado. Cosa más rica. Pero quedaba más, esto sólo era para empezar.

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Pasando a los segundos platos, es donde la contundencia (en el buen sentido) se junta con la espectacularidad y el sabor. Por ejemplo, tenemos el cochinillo (21 euros), un plato clásico, una pierna cocinada en el mejor estilo de la zona . O el cochinito (18,30€), y no confundirse aquí, carne del cochinillo deshuesada con su salsa y su piel churruscadita en trocitos.  Y, destacamos aquí, el coulant de corzo con queso parmesano (18€). Un plato que consiste en un buen trozo de carne de corzo (imaginad una lata de refresco), que como tal es más fuerte, pero de un sabor diferente al habitual. Otro plato para querer repetir visita. Aparte, hay platos que nunca son un error al pedir: entrecot, chuletas de cordero lechal, solomillo, secreto ibérico, la presa…

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Para beber es necesario tirar a la carta de vinos, y en especial a la sección de vinos de la zona. El Tagonius que nos recomendaron (19€), por ejemplo, fue una perfecta decisión. En cuanto a los postres, viendo como eran los platos tiramos por lo bajo, con dos a compartir entre 5. Unas milhojas de hojaldre con 3 chocolates, crema de vainilla y baileys y una tarta de queso que rematan cualquier comida. Además, como al comienzo, un pequeño obsequio de la casa, con dulces de la localidad.

Todo esto, cinco personas, a 40 euros por cabeza. Y sin privarse de nada.

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