La Canica de Infanta, un restaurante redondo

Escrito el Jueves 22 de septiembre de 2016 por .

La canica

¿Hay en Madrid restaurantes como los de las películas? Los hay, y hemos encontrado uno. Son locales con una decoración de catálogo, luz tenue y un camarero cortés que (¡oh, mi madre!) te sonríe y atiende educadamente. La Canica cubre la esquina de Infanta Mercedes de un rojo Moulin Rouge en plena declaración de intenciones. Sus portones bermellón abatibles convierten el local en un espacio diáfano a modo de terraza cubierta, perfecto para primavera. Abrieron en verano así que no hemos tenido oportunidad de verlo a la temperatura perfecta. En conjunto, un shock foodie para esta zona de tabernas de toda la vida y torres de oficinas.

La Canica es, sin duda, un restaurante para impresionar. De llevarte a tus amigos o a una cita y que se acuerden del ambiente, de la comida y de la atención para volver a posteriori. La cocina aboga por la tradición renovada, o lo que es lo mismo, hacer platos que conoces alejándose de tu espacio de confort. Y vas a querer quedarte en ese limbo entre las croquetas toda la vida y la cocina estrambótica.

La canica

Las canicas de La canica: croquetas de carrilleras con pistacho machacado (8,90€)

El plato tocayo del restaurantes son unas croquetas de carrillera con pistacho machacado, digna elección para mitificar el eslogan. Los entrantes cuestan entre 8 y 10 euros, un precio muy sosegado para la calidad de la materia y el mimo de su elección. Pedimos el criollo con hojas de hierbabuena y mostaza verde dulce (8,90 euros) y la pluma ibérica 100% bellota a la parrilla, ajil y parmentier de sobrasada dulce (17,90 euros). Ellos nos insistieron en que probásemos el tartar de atún rojo salvaje sobre crujiente de arroz y kimchi (18,90 euros), y razón no les faltaba. La carne y el pescado cuestan entre 14 y 25 euros el plato e insisto: modesto me parece para lo bueno que estaba y el contexto.

La canica

También probamos, a petición expresa del restaurante para que catásemos los platos estrella, la tarta de lima con merengue flameado (5,50 euros). Probablemente el mejor postre que haya probado nunca que no sea de chocolate ni helado de mango. Todos los postres cuestan entre 3,90 y 6,50 euros. Nos quedamos con ganas de probar el soufflé de chocolate con helado de violeta.

La canica

Su postre estrella: tarta de merengue y lima. Tiene base de galleta que recuerda a la tarta de queso.

A nosotros, como a todos, se nos conquista por el estómago. Poco a poco, conforme tu subconsciente va asumiendo que todo está perfecto, que no hay ninguna amenaza ni problema, tú te pones contento. Te relajas. Se parece a la sensación que experimentas cuando estás con tus amigos y te das cuenta de que ahí es donde querrías estar en ese momento si no estuvieses. Esto fue, básicamente y a riesgo de que me llaméis cursi, lo que me pasó con la cena en La Canica (sólo que a mis amigos no me los como). Estuve a gusto y eso es algo que se consigue en global y no queda reflejado en los precios de la comida cuando te traen el menú.

Carta de La Canica

La cantidad perfecta para cenar dos personas es pedir 2 entrantes a compartir y un principal, más un postre si aun queda gula, más bebidas y pan. Esto serían unos 50 o 60 euros por pareja, o sea, 30 euros por cabeza. Y bien pagados. Nosotros fuimos por invitación, todo lo que probamos -2 entrantes, 2 principales, 1 postre, servicio y bebidas- habría salido a 70 euros.

¿Dónde? Calle Infanta Mercedes 105, mira cómo puedes llegar en transporte público. Si este local te pilla a trasmano puedes ver en su página su local de Campo de las Naciones. Si quieres reservar llama al 91 572 00 52 o al  91 502 26 70.

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