Asador Imanol, para darse un homenaje

Escrito el Martes 27 de agosto de 2013 por .

Madrid tiene una zona, aquella en torno al Santiago Bernabéu-Plaza de Castilla-Norte de la Castellana-Paseo de la Habana, en la que los asadores vasco-navarros y las tabernas de pintxos reinan y se imponen con fuerza entre los locales de restauración. Por eso, destacar entre tanta competencia no es ninguna tontería. El Asador Imanol lo hace. No es el mejor, como tampoco es el más caro. Pero quizás sea uno de los que mejor relación calidad-precio tienen, y eso a veces sí que es fundamental. Sobre todo si la calidad es alta, como es el caso. Porque la calidad es mayor que lo que vas a pagar, que no es poco, eso también hay que decirlo. Es un restaurante para un comida o cena especial.

Imanol es una pequeña cadena de asadores que empezó en los centros comerciales del Heron City de Las Rozas y en el Diversia de Alcobendas. Y nació de la mano de uno de los nombres propios de la cocina vasca en Madrid: Miguel Ansorena, durante un buen puñado de años el antiguo pelotari que llenó de calidad el Asador Frontón. Imanol desde sus comienzos ha combinado una tremenda barra de pintxos con una cocina en la que la materia prima de calidad es la estrella. Hoy toca ver esa segunda parte, los pintxos los dejamos para un futuro.

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Antes de nada hay que volver a señalar que en Imanol la carta varía según la época del año, con lo que dependiendo de cuándo vayáis tendréis unas opciones u otras. Nosotros, los que fuimos, que somos muy pimienteros, tiramos por dos entrantes en los que es el protagonista. Unos pimientos del Piquillo y una ensalada de tomate con ventresca de atún y pimientos fueron nuestros entrantes. Y sólo se puede decir que vaya maravilla. Ya casi habíamos comido sólo con eso. Ah, y una ración de chistorra mientras esperábamos, por cortesía de la casa, un detallazo.

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Y de ahí pasamos a los platos principales. En Imanol, una de sus especialidades es el rape a la parrilla, y uno ellos que cayó. Yo que no soy mucho de este pescado lo probé y estaba delicioso. Pero yo me tiré a lo carnívoro, y el entrecot fue la elección, tras mucho pensarlo con el solomillo o el txuletón (que es para dos personas). El entrecot estaba en su punto, y la carne era jugosa y deliciosa, y el acompañamiento de patatas y pimientos confitados cumplía. Es un plato con el que sacias tu apetito de carne de la mejor manera, porque se nota que la carne es de buena calidad. Volviendo al pescado, los platos de merluza y de bacalao que vimos en mesas contiguas daban ganas de invadir las mesas para probarlos.

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Y cuando llegan los postres, si aún tienes más hambre, ten cuidado. El último tercio de la comida no está descuidado en Imanol, que elaboran ellos mismos los postres para que el sabor siga estando a la altura. La tarta de manzana templada es sencillamente espectacular. Por sabor, receta y tamaño (da para dos o tres personas cada porción) es una magnífica elección, quizás la mejor. Pero otras opciones como la tarta de chocolate blanco con mango, la pantxineta o los sorbetes (en su punto justo) son buenas elecciones.

En definitiva, el Asador Imanol no es un restaurante barato, pero pagas la tremenda calidad que te encontrarás en cada plato. Ideal para celebraciones, o para comidas especiales. Y volveremos a los pintxos…