El Parque Juan Carlos I

Escrito el 23 de Mayo de 2015 por .

Antes de nada, un poco de historia. En los años 80 el noreste de la ciudad de Madrid estaba dominado por eriales y enormes escombreras (con la excepción del llamado Olivar de la Hinojosa). Era una zona baldía hasta que Madrid empezó a poner sus ojos en ella. En pocos años, en toda esa zona nació un área empresarial de gran importancia, un moderno espacio ferial, Ifema, y un gran parque para el disfrute de los madrileños. El 7 de mayo de 1992, con motivo de la Capitalidad Europea de la Cultura de Madrid, el Parque Juan Carlos I se abría al público.

El Juan Carlos I es el segundo parque “urbano” de la ciudad en extensión, por delante del Retiro y por detrás del nuevo Felipe VI.  Ocupa un total de 160 hectáreas, sin contar con las 60 que ocupa el campo de golf adyacente. Es un parque moderno que, sin embargo, tiene como corazón las centenarias 21 hectáreas del viejo Olivar de la Hinojosa. Cuenta con un paseo circular de π kilómentros, un lago de 30.000 metros cuadrados, una ría de 1.900 metros, 19 conjuntos escultóricos modernos, más de 14.000 árboles de numerosas especies, bares y terrazas, numerosos paseos (13 kilómetros en total), pistas deportivas y un auditorio (demencialmente infrautilizado) para 9.500 personas sentadas. Ah, y una Pirámide Solar para recargar los vehículos de mantenimiento del parque, una idea que es genial.

Pero sobre todo, es un parque con más vida del que se le puede presuponer por su localización. Especialmente los fines de semana y festivos, pero también cualquier día entre semana, está lleno de gente haciendo deporte de todo tipo (corredores, ciclistas, patinadores, piragüistas…). Padres con hijos jugando por sus numerosas áreas infantiles. Solitarios leyendo o tomando el sol, parejitas dando paseos, o grupos de amigos montando improvisados picnics. Es un parque que mola, a pesar de que las sombras son codiciadas y es ciertamente satánico en su concepción.

8 lugares imprescindibles

Campo de cometas. Nada más entrar desde el Campo de las Naciones uno se encuentra con enormes extensiones de césped ideales para descansar, sentarse a charlar o volar cometas.

Espacio Méjico. La escultura más icónica del parque (de Andrés Casillas y Margarita García Cornejo), y durante unos años un símbolo del Madrid que quería ser moderno. No parece muy grande, hasta que subes la escalinata y te pones a los pies del rosco. Buenas vistas del parque y de Madrid desde allí. Un homenaje a las tradiciones de esa región americana.

Los Dedos. Una de esas esculturas perfectas para hacerse fotos. De la mente de Mario Irarrázabal surgió la idea de una colosal mano que surge de la tierra no sabemos con qué intenciones: ¿oprimirnos o liberarse?

El Canal. El agua es una de las características fundamentales del Parque, que cuenta con numerosas fuentes y dos estanques, al norte y al sur. Pero el canal central que vertebra el parque es la estrella, con sus 10 metros de anchura y sus casi 2 kilómetros de longitud, por el que se pueden ver a piragüistas pasando a toda velocidad. Sería genial que se incluyera un sistema de alquiler de piraguas. 

El Jardín de las Tres Culturas. En el noreste del parque se encuentra esta pequeña joya, un homenaje a las culturas cristiana, judía y árabe. Tres jardines individuales que recrean las tradiciones y la historia de cada una de las culturas, unidos en un jardín elevado central que representa el paraíso. 

La Estufa Fría. Este invernáculo es una de esas zonas que los amantes de la botánica no se pueden perder. Un gran recinto creado con la idea de albergar más de 200 especial vegetales exóticas que necesitan de un clima diferente al madrileño para sobrevivir. Destaca especialmente el pequeño y tranquilo jardín japonés.

El Zigurat. Entre las varias colinas que tiene el Juan Carlos I, ésta destaca especialmente. No es raro ver a corredores ascender sus caminos hasta la cima, o paseantes rumbo a sus vistas. Desde su cima se divisa todo el parque y el campo de golf cercano. La lo lejos, Madrid y el Aeropuerto. Más a lo lejos aún, la Sierra.

Paisaje Azul. En una pequeña península verde al norte del parque se encuentra una construcción ondulante rodeada de verdes praderas. Una zona tranquila para descansar.

Para conocerlo de otra manera

Préstamo de bicicletas. Uno de los puntos fuertes del parque es que cuenta con un sistema gratuito de préstamos de bicicletas (adultos, infantiles y tandems) en periodos de 1 hora. Es tan sencillo como presentarte con tu DNI (o documento acreditativo similar) en el punto de información del norte del parque y tendrás tu tarjeta anual.

Tren del parque. Todos los días se puede ver circulando por el parque a un tren turístico lleno de grupos y de familias. Es gratuito y es una forma rápida de ver todo el parque, para luego conocerlo con calma.

Sendas temáticas. Especialmente la senda botánica y la senda de esculturas. Una forma de no perderte nada de lo mejor del parque.

Información útil

¿Cómo llegar? Al Juan Carlos I se puede llegar perfectamente en transporte público. Las paradas de Metro de Campo de las Naciones (entrada norte) y El Capricho (entrada sur) son las más adecuadas. También hay líneas de la EMT que paran cerca de esta entradas. Si vas en coche, cuenta con tres amplias zonas de apacarmiento gratuito.

¿Cuándo ir? De junio a septiembre todos los días de 7 a 1 horas. De octubre a mayo los viernes y sábados de 7 a 24 horas y el resto de la semana de 7 a 23 horas.