Así vivimos el DCODE Festival 2014

Escrito el 20 de septiembre de 2014 por .
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El sábado pasado MadridFree estuvo, como pudisteis ver en nuestro Twitter y nuestro Instagram, de festival. Pudimos ir a ver el DCODE Festival 2014, la gran cita musical que cierra el verano madrileño (fue terminar y empezar los nubarrones). Un festival que ya se ha confirmado como el más visible de la ciudad y el que más se lo curra (su app móvil es un detalle ideal), aunque tiene aún margen de demora. 

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Antes de nada hay que hacer un disclaimer: yo no soy el público típico y/u objetivo de los grandes festivales musicales. Por eso no tengo el contexto para comentar según qué cosas. Por ejemplo, había una buena entrada, que fue creciendo con las horas según apuraban en los exteriores. En algunos momentos parecía que había huecos, pero también es que muchas veces había dos conciertos simultáneos. Y, casualmente, los «pequeños» a veces le robaban público a los grandes escenarios DCODE y Heineken.

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Musicalmente hablando confirmé algunas ideas y descubrí algunas bandas. Entre estos últimos están los Royal Blood. El dúo de Brighton demostró que sobre el escenario su potencia y sus ganas, unidas a sus temazos, se comen el mundo y levantan al público. Una guitarra y una batería y un directo son todo lo que necesitan. Es normal que mucho público se pasara de Russian Red a ellos. Lourdes Hernández y su banda, por su parte, siguen en su lenta transformación. Más rockera y menos naif que en sus comienzos. Diferente, pero igual de disfrutable. Bombay Bicycle Club, a los que escuché un poco en la distancia, mantenían a la gente entusiasmada, por algo será.

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Beck y Jake Bugg fueron los grandes triunfadores. Hay otras crónicas en las que lo explican mejor, con palabras más técnicas. Yo sólo os puedo decir que viva la música por este «pasado» (ejem) y este «futuro» que coinciden sobre el escenario. Más avanzada la noche estuvo por allí Vetusta Morla, como siempre con una legión de fans y unas canciones que beben de la épica de estadio que practican en otras tierras. La Roux, con algún altibajo, soltó un buen número de trallazos electrónicos que todos nos sabíamos, todos esperábamos y todos disfrutamos.

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Y Chvrches. La banda escocesa de Lauren Mayberry, Iain Cook y Martin Doherty son la banda del momento. Al menos, mi banda del momento. Podría haberles perdonado un concierto regulero, pero es que no hizo falta, porque se comieron Madrid en su primera visita. Aún sin el potente juego de luces que les acompaña (quizás mejor para una sala de tamaño intermedio), cada momento sobre el escenario fueron lo mejor. Sus canciones fueron coreadas, sus pausas celebradas y el baile de Iain Cook en Under the tide fue de los más eufóricos que le he visto. Ojalá vuelvan pronto.

Aparte de todo esto hay que celebrar la previsión del DCODE en cuanto a comida y bebida. Muchas barras para pedir, sin colas apenas. Una enorme zona de restauración donde pasar de las pizzas a los perritos o los kebabs. Y bastante mochilamen de cerveza, algo que siempre se agradece. El punto de las pizzas para recoger y llevar, por cierto, es muy bueno. Los precios, además, no se iban de madre como en algunos conciertos, por lo que se veía a la gente repetir con afán. 

Otros temas es que daba gusto la abundancia de baños. Aunque se formaban colas en momentos puntuales, nunca parecieron excesivas. El tema de que se celebre en un campo de rugby, sobre el césped, también ayuda. No hay polvo ambiental como en otros lados, y sentarse a descansar es mucho mejor. El fresco de septiembre, además, ayudaba bastante durante el día a que el Festival no se volviera insufrible. La limpieza, además, se notaba: mucha gente recogiendo, y muchos contenedores para mantenerlo limpio. Bien ahí. 

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Algunas cosas menos buenas. Lo primero es que un día se queda corto. El paso de calidad que necesita el DCODE es abarcar un poco más, porque podrían hacerlo. El recinto, la promoción, la apuesta por según qué bandas. Todo eso se puede redondear aún más. Especialmente cuando el precio de las entradas puede llegar a parecer un poco alto si uno se mete en comparaciones.

Si el año que viene os pensáis si el DCODE Festival es un buen plan para un sábado, os avanzamos que lo es.