El Mareas Vivas es ya uno de nuestros clásicos a la hora de ir a tomar cañas para calentar la noche y salir cenados al mismo tiempo. Y no solo nuestro, porque es un sitio que creo que nunca he visto ni un poco vacío. Siempre está o lleno (aguantable) o a reventar (cuando ya los roces o codazos entre caña y patata son inevitables), raro será que lo veáis de otra manera. Este gallego es uno de esos bares cuya fama incrementa de boca a oreja, ya que ni es uno de esos sitios de moda, ni desde fuera te incita demasiado a entrar. Pero si entras ocurrirán dos cosas: saldrás realmente satisfecho y querrás volver.
La táctica a aplicar en el Mareas Vivas es, aparte del intentar hacerse con una de sus mesas o un rinconcito en la barra (fundamental), pedir cañas (1,30) y similares para que te vayan sacando diferentes tapas en cantidades bastante generosas para los estándares madrileños. Todo con un buen trato y un ambiente de gente predispuesta a pasarlo bien. Nosotros, que éramos seis, tomamos cuatro rondas de cañas (en concreto 23) que sumaron un total de 29,90 € y que se tradujeron en las siguientes tapas: plato de paella, rebanadas individuales con queso Philadelphia y dos platos de patatas, uno con salchichas y otro con pimientos (los de la foto). En nuestra opinión, una pasada.
Este local también tiene, claro, su vertiente más seria con un salón donde la cocina gallega es la reina de la mesa, con el marisco, la merluza y el arroz con bogavante como platos estrella. Y con sus albariños como opción para beber. Además, su céntrica localización en la calle Veneras (calle con algún que otro sitio interesante del que ya hablaremos) entre Callao y Santo Domingo le convierte en un punto de partida especial para una noche que valga mucho la pena. Los lunes cierra, ojo.
- Mareas Vivas
- Veneras, 3
- Santo Domingo / Callao







