san teleco 2008

Una vez más nos hacemos eco de una cancelación de una fiesta universitaria. La primera vez fue la cancelación de San Cemento 2009 y ahora le toca el turno a la fiesta de mi escuela, San Teleco. Tras los comentarios que se habían hecho en el blog, he decidido escribir este post para anunciar que la última fiesta “legal” en ciudad universitaria va a desaparecer por el momento. Este diciembre no habrá San Teleco.

Las razones son las de siempre: la fiesta se había convertido en un macrobotellón gracias a las prohibiciones precisamente de vender bebida en a fiesta. Esto acarreó el efecto contrario y todos los jóvenes quisieron hacer la fiesta por su cuenta. Es cierto, que visto desde dentro San Teleco había desvariado mucho de lo que fue, pero creo que la culpa no radica en la gente, sino en los que han prohibido un modelo de fiesta que funcionaba.

Supongo que este año volverá a haber otro macrobotellón y nada se solucionará. La gente del viaje paso ecuador no ganará dinero, Teleco se llevará mala fama, la gente hará el loco y saldremos en las noticias. Espero que dentro de algún tiempo todo pueda volver a como era antes: San Teleco la mejor fiesta universitaria!

Adjunto aquí un comentario que se hizo en la página de alumnos de Teleco al finalizar la última edición:

El pasado jueves 11 (diciembre 2008), se reunió la CFF (Comisión de Fiestas y Festejos) para valorar qué podíamos hacer con San Teleko para que no volviese a repetirse lo de este año.
Se invitó a esta reunión a todos los alumnos que desearan venir, participar y proponer opciones, tal y como hicieron algunos. Por tanto, a este respecto la CFF no admitirá ninguna crítica. Quien quiera peces, que se moje el culo, y el jueves todo el mundo tuvo su oportunidad.
Debe quedar claro también que Dirección no tiene responsabilidad ni mano alguna en esta decisión, fue tomada con total libertad por parte de todas las personas que acudieron a la reunión.

Aclarados estos aspectos, paso a comentar la situación.
Tras la puesta en marcha de la conocida “ley antibotellón”, es realmente caótico y complicado el tema de conseguir permisos para realizar fiestas con la presencia de alcohol. Esto ha provocado que las fiestas universitarias legales se reduzcan básicamente a dos: San Cemento y San Teleko. Este hecho, junto con la prohibición de beber en la calle, a supuesto que estas dos fiestas sean un fuerte reclamo para hacer botellón. Y como se ha podido comprobar en ambas fiestas durante este año, en lo que se han convertido ha sido en macrobotellones.
El problema de esta deriva de las fiestas es, por un lado, los incidentes que pueden producirse, y se producen, durante ellas (comas etílicos, peleas, vandalismo, etc) con sus consecuentes responsabilidades; y por otro, el deplorable estado en el que quedan las Escuelas tras la fiesta.
Tras esta última fiesta de San Teleko, los gastos por desperfectos ascienden a 7000€ en un presupuesto inicial, amén de cómo ha quedado la Escuela tras la fiesta. No obstante, gracias al esfuerzo de la organización pero sobretodo, y en gran medida, gracias a la suerte, no se produjeron incidentes especialmente graves, a pesar de la estimación de 11000 personas (incluidos muchos menores).

Viendo la situación, se decidió convocar una reunión la semana pasada con el fin de buscar soluciones. Éstas fueron algunas de las principales soluciones que se plantearon y discutieron largo y tendido:
-Vallar el parking sin dejar pasar bebidas.
-Vallar el recinto completo de la Escuela sin dejar pasar bebidas.
-Hacerlo en Paraninfo.
-Hacerlo dentro de los edificios con solo Telecos.
-Hacerlo dentro de los edificios con solo Telecos y sin alcohol.
-Cambiarlo de fecha.
-Hacer una fiesta en un local llamada “San Teleko” y luego nuestra propia fiesta en otra fecha cercana (para desviar la atención).
-Convencer a otras Escuelas y Facultades para hacer las fiestas en las mismas fechas y así repartir a la gente (aunque al final, vendría más gente).

Todas estas soluciones y más se plantearon durante la reunión, pero la conclusión era siempre la misma: San Teleko está asociado inevitablemente a botellón. Cuando a alguien le dicen que la semana que viene es San Teleko, a pocos les importa si se va a vallar, si va a haber actividades, si sólo podrán entrar Telecos, o si se va a vender bebida o no, lo único que importa es ir a la fiesta con la bebida y hacer botellón, y como no es tu Escuela, pues qué más da que se quede todo hecho una mierda. Y si vallamos la Escuela, o si lo hacemos en Paraninfo, estamos en las mismas, aunque la Escuela no sea de alguna manera responsable de esa gente porque no están en la zona vallada, se ha producido un efecto llamada que atrae el botellón, las calles quedarán cortadas, la policía tendrá que intervenir y la imagen de la Escuela quedará por los suelos. Pero además, es que al año siguiente no nos darán ningún permiso porque aunque no somos legalmente responsables, sí que hemos provocado ese efecto llamada, con las consecuencias acaecidas.

Ante esta perspectiva, al no ser capaces de cambiar la mentalidad de la gente, hemos decidido que San Teleko no puede seguir. No merece la pena el esfuerzo que hacemos para conseguir los permisos, no merece la pena económicamente (este año el VPE ha registrado pérdidas con la fiesta), y no merece la pena cómo queda la Escuela tras la fiesta.
Quizás, dentro de 4 ó 5 años se pueda recuperar San Teleko, pero actualmente es inviable. Os lo dice alguien que está en lo más profundo en este asunto, y creo que nadie que no haya estado en la organización es quién para reprocharnos nada. Nadie que no haya estado en la organización sabe el esfuerzo que realmente hemos tenido que hacer para sacar adelante la fiesta estos dos años.

Sé que esta decisión provocará polémica, que habrá gente que se exalte y que diga que somos unos cabrones, que no podemos dejar de hacer San Teleko, que no nos importa nada, que la Dirección nos ha comprado, que van a hacer San Teleko sí o sí, y mil cosas que puedo imaginarme. Pero a todos ellos les digo: por un oído me entra y por otro me sale. El que quiera algo, que lo luche, nada de dedicarse a protestar desde el sofá de casa sin dar la cara de las decisiones que toma la gente que se compromete.